Retomar la esperanza

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La esperanza y la certeza van de la mano 

Esperanza, es quedarse quieto y saber con toda certeza que todo llega. A veces no llega en el tiempo o de la forma que queremos, pero lo que necesitamos siempre llega. Nadie se para frente a un puerto a esperar por una barca que no está destinada a llegar. A veces pensamos que no llega porque esperamos una barca diferente y somos inflexibles, queremos lo que queremos de la forma que queremos, pero si estás en el puerto y la barca que esperas no llega, pero llega otra barca, de otro color y forma que va hacia el mismo lugar que deseas ¿La vas a rechazar? Y es lo que sucede a menudo, dejamos pasar la oportunidad de algo lindo en el presente porque no concuerda con lo aprendido o esperado.

La esperanza no es un mensaje popular en este tiempo en que los medios ya no hablan de mejores tiempos por venir, porque su trabajo es precisamente lo contrario, mantenernos en angustia mirando las noticias al tiempo que compramos los productos de sus auspiciadores, pero la realidad es que la humanidad ha sobrevivido cada crisis y ahora con la ciencia, más todavía. En este tiempo y como en toda tormenta, necesitamos tomar todas las precauciones siguiendo las sugerencias oficiales y de sentido común, pero sin perder la fe y la esperanza, que es saber que, como decía mi abuela: “no hay mal que dure 100 años ni cuerpo que lo resista”. 

¿Qué hacer? No estamos acostumbrados a vivir quietos en el entretanto, pero la mejor forma de orar en tiempos imposibles según nos mostró Jesús, es alinearnos a Su voluntad de amor y vida, al mirar al cielo y agradecer antes del milagro. Antes de revivir a Lázaro, al quitar la piedra Jesús, miró al cielo y dijo al Padre: “gracias, por que siempre me escuchas”.

En San Juan 11,41 Jesús aclaró: ” Yo sé que siempre me escuchas, pero lo digo por el bien de esta gente que está aquí, para que crean que tú me has enviado.”

En el entretanto, como dice el Salmo 46,10, sigamos este consejo: “quédate quieto y reconoce que ‘Yo Soy’ Dios” — en otras palabras, mientras pasa la tormenta, descansemos en la certeza de que Dios es suficiente, y nos escucha, Su guía nos responde y Su fuerza y orden luchan nuestras batallas. 

Nuestro trabajo es agradecer, y estar quietos y tranquilos, esto no significa que no actuaremos, o expresaremos nuestros sentimientos humanos, sino que no actuaremos agitados (lo que produce conflictos) sino que responderemos con templanza en la certeza de Su suficiencia.

Jesús lloró ante la muerte, frente a la piedra que cubría la entrada del lugar donde yacía el cuerpo de Lázaro. Se vale llorar ante la muerte y las piedras en el camino, pero no perdamos la fe en Quien puede removerlas y restaurar todo a la vida.

En el entretanto (la vida en esta Tierra es un entretanto), no perdamos la esperanza, vivamos con la certeza de Sus promesas, actuemos con fe, con paz y con buena voluntad. 

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Sharon M Koenig /heaven on
earth publishing      
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®2020-21

Fotos MJ Magnum 
Canva 

Aunque los mensajes y el libro tienen la capacidad de aliviar el alma, las respuestas de la autora, el libro y su contenido no pueden diagnosticar ni sustituir un tratamiento o el consejo médico o profesional. Antes de comenzar una nueva rutina de ejercicios espirituales o físicos consulte a su médico o terapeuta. Nunca interrumpa medicamentos o tratamientos sin la debida supervisión médica. Por favor, en el caso de una depresión, ya sea suya o de alguien cercano a usted y en especial cuando observe que se tienen pensamientos suicidas o de incapacidad de manejar su vida o sus emociones, acuda inmediatamente a un familiar y busque ayuda profesional, ya que estos comportamientos, reflejan una emergencia y es importante recurrir a ayuda inmediata.

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