Día 4, Dios siempre nos recibe

40 Días

En la vida a veces encontramos que estamos perdidos, no en el sentido moral necesariamente, sino cuando estamos tan desconectados de nosotros mismos, que ya no sabemos hacia dónde nos dirigimos. A menudo me encuentro con gente muy exitosa y cuando les comparto sobre mis escritos de espiritualidad, me dicen:  “Ah, tengo que regresar…”. Muchas veces se refieren a una mejor dieta, a mejores hábitos, a soltar una mala relación o a estar más tiempo con su familia. La mayor parte de las veces en que nos sentimos perdidos, es que nos hemos alejado de Dios. Aquí no me refiero a estar alejados de la iglesia necesariamente, sino cuando estamos dormidos y en automático.

Uno de los errores más grandes que escucho sobre Dios es el pensar que Dios castiga al que se ha desviado de camino, es por esta razón que encarcelan a un adicto como castigo, en vez de darles tratamiento. La adicción es una enfermedad. Las propias consecuencias de nuestros actos alejados del amor son suficiente penitencia. Lo que necesitamos es medicina espiritual, y recordar que Dios es amor.

Dios es fiel, misericordioso, amoroso, compasivo, lleno de amor por sus hijos.

Jesús condenaba más a los que condenaban a otros que a los condenados. Recordemos cuánto le críticaban por caminar y predicar entre personas con vidas cuestionables. Muchas personas en la iglesia colocan trabas a los que buscan a Dios, piensan que para estar sentados allí primero necesitan ser perfectos y estar libres de faltas, es como si fuéramos a un hospital y nos dijeran: No puede entrar a la sala de emergencia hasta que no venga sano. No hace sentido.

El Hijo Pródigo, es posiblemente de las parábolas más bellas y repetidas de la Biblia. Quizás porque en nuestra familia todos tengamos un hijo pródigo o un hijo favorito que se ha perdido, o quizás lo seamos nosotros mismos. Al final la vida es un constante ir y regresar.

Cuenta la parábola sobre un señor rico que tenía una hacienda y dos hijos, uno de ellos le pidió a su padre que le diera su parte de la fortuna en vida, este se fue a un país lejano y la malgastó todo en mujeres y fiesta. Entonces vino una hambruna y lo perdió todo y quedó comiendo de las migajas de los cerdos en una finca. Allí cae en cuenta que los obreros de su padre comían mejor que él mismo. El hijo entonces decide regresar y pedirle a su padre que le perdone y le permita al menos ser un trabajador más. El padre cuando ve a su hijo regresar a lo lejos, corre al el, lo besa y lo abraza.

«Padre, he pecado contra el cielo y ante ti; ya no soy digno de ser llamado hijo tuyo».

Pero el padre dijo a sus siervos. Traigan la mejor ropa, pronto, coloquen un anillo en su mano, los mejores vestidos, y las sandalias a sus pies . Traigan el cordero engordado, y hagamos una fiesta porque mi hijo estaba muerto y ha vuelto a la vida. Cuando el hijo, que se había quedado, oyó todo el revuelo de música, comida y danza, se molestó mucho porque nunca le habían hecho una fiesta, cuando el estaba sacrificándose con el padre todos esos años que el hermano se fue.

«Hijo mío, tú siempre has estado conmigo, y todo lo mío es tuyo, pero era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque éste, tu hermano, estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido hallado».

Lucas 15,11

Todos piensan que el hijo que se quedó era mejor, pero al final tampoco tenía agradecimiento y su corazón estaba negro atacando al arrepentido y reclamando un pago por su fidelidad. Los vemos en la iglesia, son los que piensan que son devotos, juzgan a los demás y reclaman cuando algo bueno pasa al que no es perfecto.

Nosotros somos el hijo prodigo, Dios nos ha dado todo, unas manos y unos dones, a muchos salud y bienes, somos hijos del Padre más rico, sin embargo muchos buscan riquezas efimeras afuera, otros no quieren compartirlo con los menos afortunados.

Existe el otro extremo, muchos, aunque buscamos de Dios, nos sentimos pobres, culpables y poco suficientes, lo que nos lleva a vivir de las migajas y la basura de este mundo, mientras despilfarramos el tiempo y sus regalos y nos olvidamos que somos todos hijos de un Padre verdaderamente rico que nos quiere dar todo. Lo que sucede es que solo vemos los tesoros de la tierra. 

Igualmente la buena noticia es que no importa lo hecho, y aunque seamos el pecador más grande, si desde su corazón alguien decide volver, Dios no es juez, sino un padre que se alegra y como al hijo pródigo, correrá a nosotros y nos encontrará con sus brazos a medio camino.

Luego de cualquier error, sólo necesitamos decir con humildad estas palabras que utilizó el hijo pródigo :

«Padre, he faltado …pero quiero regresar».

Dios misericordioso te espera para vestirte de nuevas ropas, y darte del mejor manjar si le pides regresar de corazón. Y un día dirás como la famosa canción de Newton en su momento de conversión en Amazing Grace.

«Lo siento, me perdí pero ahora me he encontrado. Antes estuve ciego pero ahora puedo ver.”

El perdón es su anillo en tu dedo, Su amor es tu manjar y Sus brazos la nueva vestimenta de tu propia alma, que el mismo Dios te dará.

Gracias por compartir este camino de 40 días, al final de los 40 regalaré un ebook a los inscritos en mi página, sobre un nuevo comienzo, puedes registrarte aquí o si estás en móvil puedes hacerlo en el navegador.

Gracias por compartir en las redes aquí:

Para compartir en las redes sociales :

  1. Judith says:

    🙏 gracias

  2. PATRICIA MOLINA says:

    Gracias por ser un año mas “luz” en mi camino, que DIOS te bendiga siempre Sharon por ser un instrumento para transmitirnos el amor misercordioso de DIOS

  3. Viviana says:

    Gracias Bella Sharon por compartir cada reflexion y hacernos ver que si estamos en el camino de Dios el nunca nos abandonara…porque su amor es tan misericordioso y bondadoso 💜 Desde Rio Gallegos te saludo.

  4. Margarita Cessa says:

    Hermosa reflexión Sharon:

    Muchas gracias por recordarnos el camino que nos lleva a nuestro Señor. Dios es amor!!!

  5. Elia Ortiz says:

    Bellísimo pasaje, gracias Sharon por siempre tenerte con estas enseñanzas tan profundas.

Sharon M Koenig /heaven on
earth publishing      
Derechos Reservados
®2020-21

Fotos MJ Magnum 
Canva 

Aunque los mensajes y el libro tienen la capacidad de aliviar el alma, las respuestas de la autora, el libro y su contenido no pueden diagnosticar ni sustituir un tratamiento o el consejo médico o profesional. Antes de comenzar una nueva rutina de ejercicios espirituales o físicos consulte a su médico o terapeuta. Nunca interrumpa medicamentos o tratamientos sin la debida supervisión médica. Por favor, en el caso de una depresión, ya sea suya o de alguien cercano a usted y en especial cuando observe que se tienen pensamientos suicidas o de incapacidad de manejar su vida o sus emociones, acuda inmediatamente a un familiar y busque ayuda profesional, ya que estos comportamientos, reflejan una emergencia y es importante recurrir a ayuda inmediata.

política de privacidad

Inscríbete para recibir noticias e
inspiración.

    Blog