08 de septiembre: La Natividad de la Theotokos (la Virgen María)
Los que leyeron mis memorias en el último libro, Desde Om hasta Amén, conocen mi relación especial con la Virgen María; desde muy pequeña me confortaba con ella en los momentos más difíciles.
El 8 de septiembre se celebra el nacimiento de la Virgen María, conocida también como la Theotokos, o Madre de Dios en griego, aludiendo a su servicio como puerta del cielo para nuestro Jesús en la tierra, que tiene dos naturalezas inseparables e indivisibles: la humana y la divina. Es un día de alegría.
El nacimiento de María en sí fue un milagro; la tradición bizantina dice que nació milagrosamente de Santa Ana y de Joaquín, justos que eran descendientes de David y que, por su esterilidad, no podían tener hijos, algo que no era bien visto y que les ganaba el rechazo de su comunidad; por no tener hijos, en su templo ni siquiera aceptaban sus ofrendas a Dios.
El poder de la oración
Un día, mientras ambos oraban y por medio de su fe, se les apareció el ángel Gabriel, quien les anunció que tendrían una niña que sería conocida por todo el mundo.
Ocurrió el milagro y nació María; entonces, ellos ofrecieron a Dios a su hija.
Lo mismo le había sucedido a Zacarías y a Elisabeth, pariente de María y también estéril, pues la pareja era de edad avanzada y tampoco podía tener hijos. Pero, una vez más, llegó el ángel Gabriel a su puerta y, como milagro, les anunció que nacería un niño llamado Juan, mejor conocido como Juan el Bautista, quien, a su vez, abrió el camino a Jesús. Este mismo niño —Juan— fue quien saltó en el vientre de su madre al ver a María —después de escuchar la noticia del niño que estaba en su vientre y que salvaría al mundo.
El ángel le aseguró a María que para Dios no había imposibles.
Lucas 1
¡Bendita eres entre todas las mujeres! (Palabras del ángel Gabriel)
Se honra y se ora a María desde las catacumbas del primer siglo, donde se encontraron sus pinturas. Aunque su veneración no es la misma que le damos al Padre y a la Trinidad- ya que se ama a Dios sobre todas las cosas- a María se le honra especialmente y sobre todos los ángeles y santos, por ser ese ser puro quien sirvió a nuestro Señor, que le ayudó a dar sus primeros pasos y quien estuvo a su lado hasta su muerte y resurrección. Ella sigue creciendo en el Cielo, junto a Jesús.
“Tú que eres más venerable que los querubines e incomparablemente más gloriosa que los serafines, tú diste al mundo al verbo de Dios sin dejar de ser Virgen, tú que eres verdaderamente la madre de Dios, te celebramos.” (Cántico de la Liturgia Bizantina )
No puede haber nadie más cerca de Jesús y la Trinidad, que María en el Cielo, por eso de la misma forma que rogamos, pedimos y oramos los unos por los otros, por la paz y la enfermedad de este planeta, igual le pedimos, y si pido oración a un hermano para que interceda por mi, entonces es justo enviar una petición de oración a María, al decir esta oración:
“Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte.” Amén
Muchos ayunan de carne para honrarla.
Dediquemos unos minutos a pedir su intercesión. Dios no necesita intermediarios, pero nos dio la gracia de poder ayudar a otros e interceder en su nombre. Pedimos los unos por los otros, pedir a María en el nombre de su Hijo, es nuestro derecho. Al final es la madre de todos los que han nacido nuevamente.
Pueden si gustan leer este Evangelio , Lucas 1.39 49-56
Luke 1:39-49, 56
Gracias Santísima María,

Bendita entre todas las mujeres…. pureza y belleza angelical ante Dios…. de tu vientres vino el fruto Divino de nuestro amadisimo Jesús. A ti Gracias. ..Gracias. … te amo madre celestial.
Oh Virgen gloriosa y bendita ten piedad de nosotros ! no permitas que nos apartemos nunca de ti !
Bendita tù eres , entre todas las mujeres ! Reciba un saludo mariano .
Gracias, igualmente !!
Bendita tù eres , entre todas las mujeres ! reciba un saludo mariano .
Amen Fanny
Ave Maria, Madre de Dios!!!!
Engrandece mi fe, protegenos del mal!!!
Amen
Santísima Virgen Maria ruega por nosotros y danos la paz. Amen
Amen