SábadodeGloria

La Gloria de Dios

En una bella analogía sobre la pasión de Jesús, tal como Dios descansó el séptimo día luego de la creación del mundo, igual Jesús -luego del arduo trabajo de su pasión, construyéndonos una nueva vida y luego de morir en la cruz- pasa un día en aparente pausa, que sería este tiempo Sábado hasta su Resurrección. Los guardias cuidan su tumba sellada, todo está en calma, pero aunque parece que hay un gran silencio, Jesús está trabajando venciendo el mal y rescatándonos, tomando de la mano a los mismos muertos para liberarlos y sacarlos de la oscuridad; es su triunfo sobre el mal, la muerte y todo lo que nos encadena.

Esa liberación sucede con nosotros cuando invitamos a Jesús a nuestras vidas, y aceptamos su mano para ser rescatados de nuestras cadenas. Una vez invitas a Jesús, la pausa solo es la primicia de lo nuevo que él mismo siembra en ti, algo que no ocurre por voluntad propia, porque sólo él nos sana. Un enfermo grave no tiene la fuerza de curarse a sí mismo, pero sí la tiene para invocar al Doctor de todas las almas. Nuestra voluntad es entregar e invitarle, luego, el mantenernos en su camino también conlleva nuestra voluntad, pero Su Voluntad es crearnos una nueva vida, liberarnos de la angustia y de la ansiedad para cubrirnos con su propio sudario lleno de su de amor, paz, protección y vida eterna.

«No necesitan médico los sanos, sino los enfermos». Dijo Jesús.

 

*La analogía del primer párrafo fue inspirada por el Padre Damon, de St Jude Melkite