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Muéstrame tu rostro

La cuaresma es un momento para regresar a nuestra fe. Los humanos somos propensos a las divisiones, los cristianos también. Estamos divididos en los que creen y no creen, incluso estamos divididos sobre la identidad de Jesús, dentro de la misma iglesia existen divisiones. Siempre he creído en ese dicho que dice : Divide y conquistarás, divide al poderoso y lo vencerás, es la técnica obvia del mal para debilitar el ejercito del bien.

¿Quién es Jesús?  Jesús es el mismo Dios en la tierra. Existen admiradores de Jesús, pero cristiano, significa que creemos en la divinidad, humanidad y resurrección de Jesús. Este término (cristiano) se utilizó por primera vez en Antioquía y así comenzó la iglesia. (Hechos 11).

Jesús un día preguntó a sus propios discípulos: ¿Y ustedes quién creen que soy yo? Algunos respondieron, Juan el Bautista, otros Elías,  pero Pedro, dijo a Jesús:

“Tu eres el Cristo (el salvador) y el Hijo de Dios vivo”  Entonces Jesús le dijo a Pedro: “ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en el cielo te ha revelado esto en tu corazón.”  (Mateo 6)

En estas palabras está el secreto de Jesús, ni tu mente, ni tu intelecto, ni los sacrificios, ni lo que te han dicho te revelan la verdadera identidad de Jesús, sino que Jesús es revelado por el mismo Padre como un regalo a un corazón que persista en conocerle. Es el mayor premio y el principio del verdadero camino. Muchos le llaman a esta experiencia sobrenatural: Conversión.

“Tú eres Pedro (que significa roca), y sobre esta roca edificaré mi iglesia”, dijo Jesús, porque esa certeza, ese saber, es lo que hace a un cristiano. Toda gran obra necesita el primer ladrillo, de otra manera se desmorona. Es el primer ladrillo de la fe que luego se acompaña con la acción, como lo hizo Pedro al ser el primero que evangelizara. Este estado de fe se invoca, luego se comparte y finalmente, se labora arduamente para no perderlo.

Práctica

Puedes ir a una iglesia, o en tu casa, sentarte con paciencia y humildad, mirar al Santísimo, o imaginar al Jesús vivo, cerrar los ojos o escuchar un cántico, orar y decir :

“Jesús, yo quiero conocerte, muéstrame Tu rostro. Padre revela a Tu Hijo en mi corazón”

*Inspirada en la lectura del día de iglesias del oriente

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Autora, para leer unas páginas, ir a este enlace de HarperCollins Español – Las 12 promesas del alma