There is always something to be thankful for.-31

Quiero sanar mi alma

 

No importa cuantos años estés en angustia, Dios siempre puede curarte. La pregunta es: “¿Estás listo para dejar ir y entregar aquello que te hace sufrir?”

Dice la historia según San Juan, que Jesús pasaba por una piscina llamada Betesda (“casa de misericordia”); se decía que su agua tenía poderes curativos.  Bajo sus arcos se paraban cantidad de enfermos, paralíticos, ciegos y lisiados que esperaban que el agua agitada los sanara. Allí Jesús se encontró con un hombre que estaba enfermo,  desde hacía más de treinta y ocho años, estaba así.  Jesús, sabiéndolo todo, conocía el tiempo que llevaba enfermo y le pregunto:

–¿Quieres curarte?.

–Señor, no tengo a nadie que me ayude, y que me sumerja en la piscina; cuando el agua comienza a subir, todos se me adelantan. -Jesús entonces le dijo:

–Levántate, toma tu camilla y camina.

El hombre se curó al instante, tomó su camilla y comenzó a caminar. Pero como era Sábado, la multitud comenzó a reclamarle que no podía llevar la camilla. Los fariseos no podían ver el milagro, solo se enfocaban en que se rompían sus leyes de guardar los Sábados.

Después, Jesús lo encontró nuevamente en el Templo y le dijo:

“Has sido curado; no vuelvas a pecar, de lo contrario pueden ocurrirte peores cosas”.

Pienso que somos como ese paralítico, quién sabe por cuantos años tenemos heridas en el alma, a veces no sabemos la razón, pero Jesús todo lo sabe. A veces nos ocurren cosas en la vida que nos paralizan por décadas, una mala experiencia puede enfermarnos y alejarnos de Dios por toda una vida. El paralítico se sentía en desventaja, no encontraba quién lo llevara al agua sanadora, pero para Dios no hay imposibles, él mismo te lleva a su fuente cuando ya ha sido suficiente y estás listo para entregar.

Jesús primero le pregunta: ¿Quieres curarte? Porque es tu elección. A veces escucho las personas diciendo, Jesús no me ayuda. Igual que el lisiado, decimos todas las razones por las que estamos así, pero se nos olvida dar ese permiso, hacer esa invitación y atrevernos a tomar nuestras muletas y ser curados. Jesús, igualmente nos pregunta una y otra vez, quizás no directamente, pero por medio de muchas invitaciones: ¿Quieres ayuda, quieres curarte? Él es la salvación y la sanación de toda herida.

Recuerda que como la historia, Jesús lo sabe todo, incluso sabe el tiempo que llevas cargando algún pesar. Hoy Jesús te pregunta tal como al lisiado por medio de estas letras :  “¿Quieres curarte?”.  Hoy di a Jesús: “Quiero sanarme “, luego cierra los ojos e imagina sus palabras.

Toma eso que te está paralizando, cree en mi y ¡Levántate!-Dice Jesús, no solo al paralítico, sino a todos

Luego de hacer esto sigue las instrucciones de Jesús al paralítico:

Si ya has pedido a Dios y has entregado tu dolor y esa camilla, no vuelvas a pecar (a dudar o a tener miedo, a tomar lo entregado, a tener rencor, a no perdonar, a sentir culpa), no sea que vuelvas a caer peor que antes, cuando ya él te ha perdonado, te ha sanado (te ha ayudado) y te ha salvado.

 

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