There is always something to be thankful for.-29

Dios quiere lo mejor para nosotros

 

“Si no ven signos y prodigios, ustedes no creen”.

En un viaje de regreso a Galilea, donde Jesús ya había hecho milagros, se encontró con un alto funcionario que tenía a su hijo muy enfermo, pero estaba a un día de distancia de donde se encontraban.  Fue entonces cuando el funcionario le suplicó a Jesús que bajara con él a salvar a su hijo a su casa, de otra forma moriría. Jesús viendo su duda le instruyó : “Vuelve a tu casa, tu hijo vive”, fue entonces cuando aquel hombre no tuvo más remedio que creerle, tener fe y partir a su casa, sólo y sin Jesús. Mientras el hombre descendía, sus personas de servicio lo alcanzaron en el camino para darle la buena noticia: tal como dijo Jesús, su hijo vivía. Cuando les preguntó a qué hora se había sentido su hijo mejor, sus servidores le contestaron: “Ayer, a la una de la tarde se le fue la fiebre.” Fue entonces cuando el padre recordó que era la misma hora en que Jesús le había dicho: “Tu hijo vive”. Y entonces él y toda su familia creyeron en Jesús.

Dios quiere lo mejor para sus hijos. Ora a Dios, aunque no estés totalmente convencido, tu intención y tu humildad de pedirle, llegará a Dios. Jesús no tiene que estar físicamente para escuchar, el Espíritu Santo, está en todas partes. Sé humilde, como le ocurrió a este hombre, que era un alto funcionario, pero no vaciló en pedir a Jesús el milagro, arriesgando que quizás lo tildaran de ignorante; pero tuvo intención, humildad y la valentía de pedirle.

Dios no necesita estar físicamente a nuestro lado para recibir un milagro. Él ya está a nuestro lado, ya nos ha escuchado, ya nos ha sanado y ya nos ha salvado el alma, incluso antes de orar. Sólo necesitamos dirigirnos hacia él.

Cuando pedimos a Dios, pero no vemos un milagro instantáneo, dudamos, no creemos y nos desesperamos, pero se necesita tener certeza o al menos humildad.

Pasos para una oración:

1-Creer Dios, en Jesús

2-Pedir por medio de la oración

3-Tener fe, humildad de pedir

4-Comenzar a caminar hacia tu destino (comenzar a actuar sin evidencia)

5-Confiar en que la oración y el milagro ya están en las manos de Dios, desde ese mismo momento que pediste y confiaste .

6-Tener la certeza y la expectativa de que ese milagro ya está hecho, quizás no de la forma que quieres (sé flexible) pero Dios ya ha realizado el milagro por ti.

Queremos creer, pero sólo si Dios nos da una señal o nos complace con nuestras oraciones. Pero necesitamos creer que Jesús, en el momento que le pedimos, ya nos salvó (sanó), no tenemos que tener todos los signos y presagios para creerle. La prueba más grande son el amor y la paz que nos deja el tener una total confianza, en Dios.

La oración no sustituye la ayuda médica, ni nuestros esfuerzos humanos, lamentablemente a veces nos toca partir, pero el milagro no es la sanción de otro, sino la nuestra, cuando sin importar el desenlace o el diagnostico, recibamos una gran paz en nuestro corazón, no importa lo que ocurra afuera.

Ejercicio:

Piensa en algo que no has confiado del todo a Dios, y por medio de la oración imagina que lo escribes en una cinta blanca y se lo entregas al mismo Espíritu Santo que bajará en forma de paloma para subir nuevamente y llevarlo directamente a Dios, ahora envía tu pedido a Dios al colocarlo en el pico de esta blanca paloma. Sonríe y da gracias porque Jesús, ya te ha escuchado.

Amén

Dios no crea el sufrimiento, Dios quiere lo mejor para sus hijos.

 

“La Verdad no se busca, la Verdad y la Vida nos encuentra.” San Agustín

 

Inspirado en San Juan 4

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