There is always something to be thankful for.-20

Sacia mi sed

 

La compasión no se da solo al que luce o piensa como nosotros, sino a todos. El nacionalismo es una enfermedad que corroe el mundo, nos dividimos por razas, creencias y lugar de origen, pero la tierra es una sola y Dios igualmente es uno. Se necesita respetar la individualidad de cada cual, el amor está en el respeto, esté en el camino que esté, porque al final Dios nos encuentra a mitad de camino.

Muchos dicen que como son cristianos no se mezclan con personas que creen diferente o que quizás tienen otra forma de vivir, se aíslan y rechazan a los demás por su manera de ser o vivir, lo que es una gran arrogancia, pero Jesús llevaba su agua a todos por igual. A veces hablo con personas de otras creencias, por esto, no le niego unas palabras de aliento si lo necesitan, los encuentro en su creencia, en ese momento busco el común denominador, siempre hay uno, luego comparto si es el momento, pero no pueden mirarse como seres impuros como veían a los Samaritanos. Dios está dentro de todos. Dice la historia en Juan:

… Jesús, estaba cansado, pausó en el camino y se sentó junto a un manantial cuando llegó una mujer de Samaria para sacar agua.

Jesús le dice: «Dame de beber» .

Los samaritanos era considerados impuros por los judíos, fueron originalmente parte de los judíos pero luego se mezclaron con otras razas y creencias.

Jesús rompió con las reglas: «¿Cómo tú, siendo judío, pides de beber a una samaritana?». Jesús le contestó: «Si conocieras el don de Dios y quién es el que te pide de beber, le pedirías, más, él te daría agua viva».La samaritana reconoció su compasión, Jesús actuaba en contra de las normas sociales, pero a favor del amor, amando al prójimo como así mismo. Luego le habló del don de Dios y del agua que quita toda sed.

A veces tratamos de llenarnos por diferentes maneras terrenales, solo para encontrarnos- una vez que conseguimos lo deseado- más vacíos, pero existe un tipo de agua que quita la sed por siempre, una vez que la tomamos, la fuente sigue sanándonos por dentro, no importa nuestro pasado, como en el caso de la samaritana, que no era perfecto. No es lo mismo tomar un vaso de agua que conectarse a su fuente eterna.

 

«El que bebe de esta agua vuelve a tener sed; pero el que beba del agua que yo le daré nunca más tendrá sed: el agua que yo le daré se convertirá dentro de él en un surtidor de agua que salta hasta la vida eterna». Jesús

La mujer le pide de esa agua. Jesús se quedó dos días con los samaritanos y muchos se convirtieron y creyeron en él.

Jesús, dame de tu agua, no quiero solo un sorbo, quiero tu fuente eterna.