There is always something to be thankful for.-17

Un buen corazón

Muchos dan demasiado valor a las cosas materiales de este mundo, cosas que son temporales, como propiedades, su físico, la fama y los triunfos terrenales. En cambio, lo que cuenta para la eternidad no es lo que tenemos sino lo que hacemos con nuestros triunfos. Lo verdadero es lo eterno.

Jesús hace la historia de un hombre rico que vestía con todos los lujos, pero a la entrada de su casa, había un hombre pobre llamado Lázaro que tenía llagas. Este hombre deseaba comer de las migajas del rico y el rico le ignoraba. La historia dice que al final Lázaro murió y fue al cielo, en cambio el rico terminó en sufrimiento.

Esto no significa que los ricos son malos, y que no pueden entrar al cielo, la lección es la misericordia y lo verdaderamente importante, solo seremos felices  en la medida que amemos. No solo se habla de dar para recibir recompensa, sino de tener paz y dicha también en la tierra, pero el valor no viene por lo obtenido. No terminó en sufrimiento por rico, sino por tacaño, por el apego y por su falta de piedad. La historia cuenta que en el cielo el rico, que era descendiente de Abraham, no era nadie, en cambio el pobre habitaba en el cielo. El que antes era rico ahora rogaba por una migaja de respiro de aquel vagabundo que ahora residía en el cielo. Dice la historia que había un gran abismo entre ambos, el cielo y ese lugar desolado donde estaba el rico, imposible de pasar.  Lo que nos recuerda que el destino final de nosotros no está predestinado por nuestra sangre, por el nombre de familia o dinero, sino por nuestro corazón entregado al servicio, al seguir los designios del Creador, porque al ayudar al más pobre es como si ayudaras al mismo Jesús.  Nuestra vida al final será un reflejo de lo que hemos dado y también de lo que hemos dejado de dar. Existe un gran abismo entre un persona que no tenga caridad y un servidor de Dios, no por el dinero, sino por todo lo contrario, por el servicio que da. Las consecuencias no son castigo, son resultados.

 

Inspirado en San Lucas 16,19-31

Muchos dicen que no dan, porque no debe darse el pescado al hambriento , sino mostrarles a pescar. Pero como decía Madre Teresa de Calcuta. “Los que yo ayudo no pueden siquiera sujetar la caña de pescar.”

El gran secreto es entregar a Dios absolutamente todo. Tus manos deben ser usadas como un instrumento para Dios en cada momento. Mucha gente me pregunta cuál es el propósito, cuál es el sentido de la vida, no es necesariamente lograr una gran hazaña llena de reconocimientos, sino es ser la voz de Dios que habla al que no puede escuchar y por el que no puede hablar, y ser el que levanta al que no puede ponerse de pie. El regalo más grande es dar nuestras manos a Dios para que Él las utilice. El regalo más grande es el amor.

Enlace para leer todas las reflexiones de Cuaresma hasta hoy

Les recomiendo mi Libro Las 12 promesas del alma, perfecto para hacer en Cuaresma

Gracias por compartir y por dar Like en mi página de FB para recibir más escritos