There is always something to be thankful for.-16

Propósito sin agendas

Todos tenemos un propósito y trabajamos para el mismo fin cuando caminamos de la mano de Dios.  Aquel que ayude pero quiera ser primero, será último y en cambio el que sirva a los demás con sus dones, pero sin buscar ventaja, sin tener agendas propias y hacerlo en el anonimato, será primero. No es bueno enorgullecernos de nuestros dones, ni de nuestros títulos, ventajas ni condecoraciones, ni utilizarlos para nuestro propio beneficio.

Jesús en el evangelio de hoy, habla sobre algunos que dicen ser representantes de Dios:  “Hagan lo que dicen, pero no hagan lo que hacen, porque no hacen lo que dicen.” Los describe como aquellos que cargan a la gente de obligaciones, y les exigen pureza, dinero, perfección y abstinencia, pero ellos mismos no lo practican: al contrario, buscan los primeros puestos en los banquetes, las buenas viviendas, el poder y los asientos de honor con los políticos. Dice Jesús que disfrutan las reverencias por la calle y que la gente los llame maestros. Pero Jesús dice a sus seguidores, que nadie les llame a otros maestro, porque solo Dios es maestro; todos somos iguales como hermanos. No tengas otros dioses, nos dice que no rindas pleitesía a ninguno que se crea especial. Nadie es príncipe, no llames “padre nuestro” a nadie en la tierra, porque uno solo es nuestro Padre, y es el del cielo, dice Jesús.

El camino verdadero del propósito de vida es invitar y seguir la Voluntad de Dios, al cumplir con el bien. No es sólo ir a la iglesia, pedir perdón, hacer cada sacramento, dar ofrendas y mostrar religiosidad; cuando no hay compasión, honestidad y amor, no hay nada. Se necesita estar dispuesto a dejar ir el ego, las acciones que no van con la integridad y pedir la humildad, aquí y ahora. Luego es dejar ir el orgullo por lo que hacemos, por lo que somos, por lo que podamos obtener. Jesús decía, “no hay Doctores, ni maestros” y se refería a esos que esperaban tener un trato especial, al tiempo que hablaban de Dios.

Inspirado en San Mateo 23,1-12

Ora así:

Mi Dios sabes que no soy perfecto, si pienso que soy perfecto no necesitaré de ti, así que muéstrame lo que necesito cambiar, dime si me enorgullezco de mis dones y si muestro algo al mundo que es falso, pues a ti no puedo mentir. También muéstrame, cuando me dejo impresionar por los dones o la posición de los demás o los coloco por encima de Ti.

Estaré dispuesto a ver y a mejorar todos mis comportamientos aunque no los pueda ver, sabiendo que si regreso a ti, por todo me vas a perdonar. Hoy recuerdo que mis dones, mis títulos, mi posición en la sociedad o el trabajo y mis estudios son para ser utilizados para el bien común y no para darme falsa importancia u obtener ventaja, la que tampoco daré a quien las posea, porque sólo Dios es el poseedor de todos los dones, de todo honor y conocimiento, Él es el único Padre y el único maestro. Amén