There is always something to be thankful for.-8

El secreto del cielo

La espiritualidad sin duda tiene sus beneficios, pero existe una nueva modalidad de solo enfocarnos en lo que podemos obtener de ella, sea prosperidad,  ventajas, y éxito. Tampoco hay nada malo con recibir beneficios y gracia de Dios, pero es un error juzgar la espiritualidad de una persona, solo por sus logros materiales. Si es pobre debe ser que no tiene fe, si está solo, algo ha hecho, si tiene una enfermedad debe ser que ha sido un pecador o que tiene malos pensamientos, pero nada más lejos de la realidad.

Escuché una historia en la misa que me conmovió, era la vida de San Damián, un sacerdote belga que al escuchar que unos leprosos desterrados en una isla en el medio del pacífico, necesitaban de un sacerdote, sin pensarlo, accedió al sacrificio de mudarse por siempre, precisamente con los que nadie siquiera podía mirar. Era muy joven, con una vida por delante . El riesgo de contagiarse con tan terrible enfermedad era muy alto, pero San Damián sabía que la salvación de aquellas almas, valía más que el riesgo de morir. Pensarás que por la santidad de aquel hombre, fuera imposible un contagio, sin embargo, a los diez años de estar allí un día no sintió su piel; el inconfundible primer indicio de la enfermedad.

San Damián murió de lepra y sus últimos ritos fueron dados por un sacerdote desde la altura de un barco, para no contaminarse.

San Damián sabía algo que se nos olvida y era la certeza de ese Reino preparado para nosotros desde el principio de la creación. Los logros terrenales por sí solos, no van a asegurarnos un lugar en ese maravilloso Reino .

Aquí las instrucciones de Jesús para lograrlo :

Si ayudaste a los que tenían hambre, si diste de beber a los que tenían sed, si diste hospedaje a los que necesitaban de un hogar, si vestiste a los que estaban desnudos, si visitaste a los enfermos, y a los que están en la cárcel, porque hacerlo es como ayudar al mismo Jesús, y no hacerlo sería como despreciarle.

Inspirado en Mateo 25 .

El peor mal no es el odio, sino la indiferencia . Hoy es un buen día para pausar, preguntarle a Dios a quién puedes ayudar, tomarte un segundo y llevarle un café caliente a un mendigo con un suculento bocadillo, visitar a un amigo, a un enfermo o preguntar a tu iglesia, qué necesita. Dar te tus dones, la obra puede ser grande o pequeña, solo recuerda que nada que hagas para el mismo Jesús, es pequeño, porque sin tus manos él no puede ayudarles. Los mendigos tienen nombre, son los hijos de alguien, quizás sea padre o madre,  lo más importante es que tienen alma y Dios les ama.

«Pues tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; anduve como forastero, y me dieron alojamiento. Estuve sin ropa, y ustedes me la dieron; estuve enfermo, y me visitaron; estuve en la cárcel, y vinieron a verme.». Mateo 25 DHH

 

Mateo 25 (DHH) Leer evangelio  https://www.biblegateway.com/passage/?search=Mateo+25%3A31-46&version=DHH

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