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Cuando el alcohol es un problema

En esta época de navidad el alcohol pasa de ser un problema cubierto a un protagonista aceptado. Escribo estas líneas desde el punto de vista vivencial. Viví con alcohólicos en mi niñez, y luego de adulta nuevamente tuve varios encuentros con este mal. Quizás el momento más importante de entendimiento sobre el daño del exceso del alcohol me ocurrió hace dos décadas, cuando una amiga me pidiera que la acompañara a Al-ANON; un grupo que apoya a las familias de los alcohólicos. Ella tenía un problema con su esposo. En ese momento yo pensaba que no tenía problemas y tampoco bebía como para preocuparme, pero pronto aprendí a reconocer el problema en los demás, incluyendo el de mi pareja en ese momento. Aprendí que si mi pareja tiene un problema con la bebida y no actúo, yo también lo tengo, pues soy su facilitadora.

El consumo de alcohol no es todo el problema, es el síntoma que lo acompaña cuando el que toma lo hace como manera de auto-medicarse. El alcohol duerme, suprime las emociones y libera las inhibiciones. Infantil y eufórico, usualmente el alcohólico no puede manejar las emociones o enfrentarlas saludablemente. Por lo general tiene alguna situación de baja autoestima que viene acompañada de un problema o un desorden emocional o mental sin diagnosticar. El alcoholismo es una enfermedad, no una elección, tampoco es una opinión o estilo de vida y requiere un diagnóstico; si hay duda, gracias a la negación, se necesita intervención profesional para descubrirla. El alcohólico necesita ser tratado con amor y dignidad, no es su culpa, como alguien con depresión, no es su elección, está enfermo. Aunque sí necesita ser confrontado y aceptar que tiene un problema. El peor enemigo de descubrir el alcoholismo es la aceptación de la bebida excesiva como algo natural en la sociedad; es simbolismo de estatus (por el vino) en los hombres e independencia en las mujeres.

Algunos estudios hablan de los beneficios, por ejemplo del vino, pero otros retan que los riesgos sobrepasan los beneficios. Por ejemplo duras más años de vida pero ¿Sin tener buena memoria? Es fácil confundirse con las recomendaciones, que son hechas sobre el consumo del alcohol; son para limitar y no para fomentar el consumo : Alan Maryon-Davis, profesor de salud pública del King´s College de Londres, dice :
“Me opongo a la palabra ‘diario’ porque da la impresión de que es buena idea beber todos los días, lo cual claramente es aburdo”, dice el experto.

Bebedor exitoso o alcohólico funcional 

Pensamos que el alcohólico es el que está tirado en la calle o que toma a diario, que no tiene trabajo y está desfigurado, ese es el extremo, pero aquí hablaré del alcohólico funcional, del exitoso, del divertido, del social que sabe manejar lo que ingiere lo suficiente como para no causar problemas o levantar sospechas. Este es igual de peligroso o quizás más porque se autodestruye poco a poco. La enfermedad es lenta, pero progresiva. Es como la langosta que está en agua tibia y no se da cuenta que el cocinero poco a poco va subiendo el fuego, hasta que es demasiado tarde, cuando terminará  “cocinada”.

Algunas banderas rojas, hay problema si :

1-        Si busca la manera y la excusa de encontrar situaciones para beber diariamente, semanalmente o en el fin de semana , ya sea por medio de almuerzos de negocios,reuniones, cenas o actividades de deporte. No siempre toma solo ni escondido.

2-        Si toma varios vasos seguidos, o si en vez de unas copas pide una botella.

3-        Si cambia su comportamiento al beber, ya sea por actitudes arriesgadas o comentarios fuera de lugar o supuestamente divertidos. No siempre es agresivo.

4-        Si ha logrado una marcada resistencia al consumo de alcohol. Si es importante para él o para ella asegurar bebida donde llega. Se siente muy cómodo en un bar.

5-        Si ofrece insistentemente a otros bebida (porque le ayuda a esconder su problema y ayuda a no sentirse fuera de lugar).

6-        Si justifica su consumo, si niega el problema, si se molesta si lo confrontan.

7-        Si ya ha tenido algún problema por su consumo, grande o pequeño, sea un comentario de un superior en el trabajo, un accidente o un arresto.

8-        Dificultad para mantener relaciones personales y familiares sanas.

9-        Esto es extremo, pero si trata de dejarlo y físicamente se siente mal, a veces con temblores o simplemente dolor de cabeza, confusión, mal humor o sus nervios alterados. Las lagunas mentales igualmente son un síntoma común.

 

Ejercicio:

Si hay duda y si eres el que toma, trata de hacer un ejercicio confidencialmente: Elige no beber alcohol (absolutamente nada) por toda una semana o dos, haz una promesa, si ves que no puedes mantenerla, que te justificas y que físicamente tienes deseos y buscas la oportunidad de beber -porque te sientes mal y ansioso- necesitas elegir buscar ayuda profesional. El vino y la cerveza también son alcohol. Si te sientes molesto con la información de este artículo, sería bueno investigar los motivos y las creencias que tienes sobre el alcohol.

 

El alcohol es también un problema espiritual

El alcohol y la espiritualidad son incompatibles; no encuentro reconciliación entre un bebedor y alguien que verdaderamente quiera crecer espiritualmente. Es una pasión como cualquier otra que necesita ser vencida para crecer emocionalmente. La marihuana es otra droga que emocionalmente castra la madurez. (Toda droga que influencia nuestro estado anímico artificialmente es dañina.)

El alcohol es una droga, es detonante y hace daño a algunas personas que jamás deben ingerirlo, que por su condición no tienen control y buen juicio sobre su moderación. La bebida quita la fuerza, quita la voluntad y quita el poder. Al final beber es también un problema espiritual.

 

«Todo es lícito, pero no todo conviene». 1 Corintios 10:23

 

«No se emborrachen con vino, que lleva al desenfreno. Al contrario, sean llenos del Espíritu».Efesios 5:18

 

Historia de un bebedor y su remedio

Había una vez un hombre de Dios que era adicto a la bebida. Tenía muchos problemas pero no podía dejar de beber. Un día se encontró con un monje que se compadeció́ de su situación y le dijo:

—Lo mismo que a ti le sucedió́ a un hermano mío, y voy a contarte cómo pudo vencer su vicio. Su padre espiritual le dio un Evangelio y le instruyó a leer un capitulo cada vez que le vinieran ganas de beber; si las ganas volvían, debía leer el capitulo siguiente. Mi hermano puso en práctica el consejo, y de allí́ a poco tiempo quedó libre de la pasión por la bebida. Hace ya quince años que no ha probado ninguna bebida. Imita su ejemplo, y pronto verás cuán bien te hace abstenerte como él. Yo tengo un Evangelio; si quieres, mañana te lo traeré́.

A lo que el bebedor respondió:

—¿Y qué voy a hacer yo con el Evangelio, cuando ni mis esfuerzos, ni los remedios de los médicos han podido conseguir que pare de beber? (Hablaba así́ porque jamás había leído el Evangelio.)

—No digas eso, replicó el monje. Yo te aseguro que si haces lo que te he dicho, encontrarás provecho.

Al día siguiente, en efecto, volvió́ el monje con el Evangelio. El bebedor lo abrió, lo miró, leyó algunas frases y dijo:

—No lo quiero, pues no entiendo nada. No estoy acostumbrado a leer cosas de la iglesia. (El alfabeto eslavo tiene treinta y siete letras. Sus caracteres son bastante diferentes de los del alfabeto ruso.)

–No importa que no entiendas nada; basta con que leas con atención.Un Santo ha dicho:

“Si tú no comprendes la Palabra de Dios, los demonios comprenden lo que tú lees, y tiemblan.” Y seguramente que el deseo de beber es obra de los demonios. Y te digo además esto: San Juan Crisóstomo escribe que hasta el lugar donde está el Evangelio espanta a *los espíritus de las tinieblas y es un obstáculo a sus intrigas.

*Esta historia anónima pero real del clásico El peregrino Ruso, no está muy lejos de la realidad. No hay duda de que existen espíritus del mal tras los deseos de beber. He visto con mis ojos -cuando niña -que es costumbre para un tipo de espiritista, ofrecer tabaco y alcohol a estas entidades a cambio de favores. Los alcohólicos, se observa, comienzan a mutar sus facciones y a tener eventualmente sus rasgos deformes. Estas entidades son como vampiros que quitan energía y vida, causan tentaciones y problemas en las relaciones personales y en la familia, aunque se dice que en cierta manera  protegen  a su víctima, al final son ángeles, pero negros.

Orar por el bebedor es la mejor arma.

 

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Sharon M Koenig es autora de Las 12 promesas del alma

 

Historia adaptada del libro El peregrino Ruso , bello libro un clásico del Cristianismo del Oriente sobre la oración, hay varias versiones, o baja el PDF aquí

https://hesiquia.files.wordpress.com/2009/06/peregrino.pdf

 

Al- ANON – Amigos y familiares de bebedores

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