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Sobre la intención y el verdadero propósito de la vida

 

Cada uno ha sido bendecido con los dones del Espíritu de Dios para el provecho de todos, hay varios poderes pero un solo origen. Dios concede a algunos el don de la palabra y el conocimiento, a otros les da la fe o el don de sanar a los enfermos y hacer milagros. Otros tienen el don de la profecía o de las letras, pero nada de esto es por nosotros mismos ni para nosotros mismos.

Mientras leía esta mañana esta hermosa Primera Carta de San Pablo a los Corintios y reflexionaba sobre sus bellas palabras, no me quedó otro remedio que conmoverme al recordar que en dos mil años, su mensaje no ha perdido ni perderá su relevancia. Todos tenemos el regalo de estos dones, somos un cuerpo, y cada parte está colocada por Dios para un propósito, si todo el cuerpo fuera ojos no podría escuchar, dice la carta; cada cual tiene su misión; ninguna parte es más importante que la otra pero una sin la otra no puede vivir. Muy a menudo se nos olvida que nuestro don es para el bien común, muchos utilizan su regalo con el propósito equivocado o para sí mismos, por ejemplo, para vanagloriarse, recibir seguridad, adulación o respeto de los demás. Si no servimos con amor y sin esperar nada a cambio y en Su nombre; de nada vale. Es importante mirar nuestras intenciones al servir y no olvidar el dar crédito a Dios por todo lo que hacemos, porque Él mismo es la fuente de todo don y de todo el amor.

¿Qué es lo más importante?

« Si hablo el lenguaje de los hombres, y aun el de los ángeles, pero no tengo amor, no soy más que un metal que resuena. Y si tengo el don de profecía, y entiendo los designios secretos de Dios, y sé todas las cosas; y si tengo la fe necesaria para mover montañas, pero no tengo amor, no soy nada. Y si reparto entre los pobres cuanto poseo, y aun si entrego mi cuerpo a la hoguera para tener de qué enorgullecerme, pero no tengo amor, de nada me sirve.

Tener amor es saber comprender, ser bondadoso; es no tener envidia, no ser presumido, orgulloso, grosero o egoísta; es no enojarse ni guardar rencor; es no alegrarse de las injusticias, sino de la verdad. Tener amor es sufrirlo todo, creerlo todo, soportarlo todo.  

 Un día cesarán las profecías, y no se hablará más en lenguas ni será necesaria la ciencia, pero:  El amor nunca dejará de ser».

-Primera Carta de Pablo a los Corintios 

Hay tres cosas que permanecen: la fe, la esperanza y el amor; pero la más importante es el amor . 

 

 

Les recomiendo leer la Primera Carta de Pablo a los Corintios   12:27-31; 13:1-8   Fuente DHH : https://www.bible.com/es/bible/53/1co

Como ejemplo hoy recordamos a los hermanos gemelos Santos: Cosmas y Damian, doctores del tercer siglo, conocidos por servir con amor por igual a ricos y pobres y sin cobrar: fueron decapitados al no renunciar a su fe cristiana.

 

«Prometo ser Su instrumento en cada lugar y en cada momento».

 

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Sharon M Koenig es autora de Las 12 promesas del alma, un libro para reforzar la fe.

Les invitamos a compartir el mensaje.

 

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