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Celebrando Pentecostés, Cómo invocar al Espíritu Santo

« De repente se oyó un gran ruido que venía del cielo, como cuando sopla un viento fuerte, que resonó por toda la casa donde se encontraban

Hoy celebramos el día de Pentecostés, 50 días luego de la Resurrección de Jesucristo, día que se derramó el fuego del Espíritu Santo sobre los Apóstoles. Es literalmente el cumpleaños de nuestra Iglesia. Luego de Jesús estar 40 días instruyéndoles en la tierra, se elevó al cielo, pero no está allá arriba sino en todas partes y nos ha enviado al Espíritu Santo para cuidarnos en lo que regresamos al Cielo, «No estarán huérfanos», dijo Jesús, el Espíritu Santo es Dios mismo, una persona, la Tercera Persona de la Trinidad, bajó como una gran cascada de bendiciones para restablecer lo que se había roto por los ancestros en ese Paraíso, lo restablece por medio de su iglesia que somos nosotros, cada bautizado que vive en Cristo. Los Apóstoles se llenaron de este Espíritu que les dio el fuego para brindar la buena nueva al mundo, desde hace 2,000 ese fuego ha sido pasado por imposición de manos hasta hoy. Ese día que bajó el Espíritu todos entendían, aunque hablaban diferentes idiomas, el Espíritu Santo es el dador de vida el que todo lo aclara y nos da entendimiento para comprender las verdades de Jesús. La verdad más importante y la que el Espíritu Santo aclara es que Jesús es Dios mismo, y que Dios vive en él y es él, esa fue la roca de la que Jesús habló y que Pedro entendió, porque como dijo Jesús, Dios mismo coloca esta verdad en el corazón de cada cual, es la verdad y la base de la iglesia. Jesús es esa Verdad.  Hoy celebramos que nos ha salvado, que el mismo Dios vino a salvarnos en Jesús engendrado; que él aun siendo Dios se hizo hombre, que es Hijo único de Dios, que murió como un humano pero venció la muerte como Dios y por medio de la Resurrección nos ha restaurado de la muerte y del pecado ancestral. Ya no somos huérfanos:

Dijo Jesús: «No los dejaré huérfanos; vendré a ustedes. El mundo no me verá más, pero ustedes me verán: porque yo vivo, ustedes también viven. En ese día sabrán que yo estoy en mi Padre, y ustedes en mí, y yo en ustedes. El que tiene mis mandamientos (amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a sí mismo) y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama será amado por mi Padre; y yo lo amaré y me manifestaré a él.»   Juan 14 18,28

Hoy podemos elegir colocarnos dentro del agua viviente de la vida. Les comparto una poderosa oración que adapté de nuestra Liturgia (Rito Católico Bizantino) Oración de dar gracias luego de la comunión escrita por San Simeón el Traductor, pero que podemos hacer, para invocar sanación, un llamando al Espíritu Santo (1):

Oh , Bondadoso que por tu divina Voluntad me has alimentado con Espíritu. Tú que eres fuego que abrasa a los indignos. No me quemes oh Creador, sino penetra en mi , en mis articulaciones, entrañas, riñones y corazón y quema las espinas de mis pecados, tribulaciones y errores, purifica mi alma y sana mi mente, fortalece mis huesos y mis nervios, ilumina mis sentidos y afírmame en tu temor, cúbreme y vigílame, aleja de mi toda obra y palabra dañina al alma, límpiame y purifícame, corrige mis pasos, adorna, enséñame e ilumíname y transfórmame en un templo de tu Espíritu .

Amén 

Sharon M Koenig

(Haz esa oración diariamente esta semana, la semana próxima escribiré sobre el don del Consejo , elegir bien) Ve a la categoría Los Dones del Espíritu Santo, en el blog para ver otros dones, estaré compartiéndolos poco a poco, estén pendientes.

 

 

(1) Guía de la Iglesia St Jude Melkite.

También leer la homilía del Papa Francisco , hoy