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Dones del Espíritu Santo: La Sabiduría

 

El primer don del Espíritu Santo es la sabiduría, que no es saberlo todo, ni tampoco nace de lo que hemos aprendido sino que es poder ver todo por medio de los ojos de Dios. Usualmente los seres humanos vemos todo de acuerdo a nuestros deseos, pasiones, expectativas, ilusiones o desilusiones, pero ver con el Espíritu Santo es poder ver todo cual es. Si caminamos en un cuarto oscuro, por mejores ojos que tengamos, tropezaremos, pero la luz verdadera de la sabiduría va más allá del ojo físico, es el ojo de Dios en nosotros que ilumina todas las cosas, mostrando la verdad. Sabiduría es ver más allá de lo que la mayoría piensa que es lo correcto, más allá de lo que queremos, de lo que pensamos que nos gusta o pudiera gustar a otros, a cambio de ver todo bajo el claro juicio de Dios, con los ojos de Dios, con los pensamientos de Dios y con la voluntad de Dios. Sabiduría, es poder ver lo que place a Dios, que es ver nuestro propio bien y el de los demás.

Dice el Papa Francisco que el don de la sabiduría no es saberlo todo sino saborearlo, que es sentir el sabor de Dios en todo lo que hacemos. (1) Verlo todo como un regalo, con agradecimiento y devoción sabiendo que el Espíritu de Dios nos ama, nos anima y está presente en todas las cosas. Esta sabiduría viene como resultado de una relación personal con el Espíritu Santo, que no es un fantasma efímero sino que como el Padre y como el Hijo, es una Persona: la tercera Persona de la Trinidad. La sabiduría es lo que surge cuando nuestro corazón se va armonizando a la verdad y cuando mantenemos la presencia en nosotros por medio de una eterna conversación silenciosa con el Espíritu Santo, quién es también el defensor de la verdad.

La sabiduría es saber cómo responder en el mejor y en el peor momento, qué decir y cómo decirlo. El regalo de ver desde un corazón bendecido por el Espíritu Santo es saber cuándo hablar y cuándo callar, cuándo actuar y cuándo esperar. La sabiduría que nos llega del Espíritu Santo tiene un fin y es glorificar al Padre y al Hijo, él nos ayuda a reconocer Quién es el verdadero Dios para dar a conocer la buena nueva de la vida eterna junto al don de alabarles a los tres en un solo Dios. El Espíritu es el que revela la identidad de Jesús, que es Dios mismo. Cuando los Apóstoles recibieron los dones del Espíritu en Pentecostés, se acabaron las dudas, y nació una pasión inquebrantable de servirle, lo que los llevó a dar la vida por Él, a escribir sobre Él, a hablar a otros sobre Él y llevar a otros a Él, porque solo Él es la verdad y la vida. Saber esto es tener toda la sabiduría, este don es trabajo del Espíritu Santo, pedirlo y recibirlo es nuestra función.

Hacer esta oración en esta semana que celebramos Pentecostés :

La Fuente del Espíritu bajó sobre la tierra, dividida místicamente en ríos de fuego, rociando a los Apóstoles e iluminándolos; y el fuego cayó sobre ellos en una nube refrescante, iluminadora y llovien­do llamas sobre quienes han recibido la Gracia por medio del agua y del fuego. Pedimos Espíritu Santo que hagas descender sobre nostros la luz de tu sabiduría. (2)

Ejercicio:

Observar cómo el Espíritu Santo hoy nos muestra sabiduría, pedir sobre alguna situación que necesites tener claridad. Invoca la fe y el entendimiento sobre los planes y la voluntad de Dios en tu vida. Ten fe.

Por Sharon M Koenig

(1)Audiencia general Papa Francisco, Plaza San Pedro, Abril 2014

(2) Inspirado en una Liturgia de Pentecostés y en Hechos 2

*Ir a la categoría Dones del Espíritu Santo para ver los otros dones, escribiré mañana sobre el don del intelecto