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Los Siete Dones del Espíritu Santo

 

Esta semana que celebramos el tiempo de Pentecostés, voy a escribir sobre los Siete Dones del Espíritu Santo. Aunque también existen los Frutos del Espíritu Santo, aquí compartiré algunas reflexiones sobre los Dones del Espíritu Santo, porque son ellos los que traen los frutos. Cuando Jesús decía:  “Por sus frutos los conocerás” creía equivocadamente que esto significaba que los frutos de andar con Dios eran solo demostraciones positivas físicas, como frutos económicos, una vida espectacular llena de grandes obras, libre de problemas y con salud perfecta, pero luego aprendí que las manifestaciones del Espíritu Santo son mucho más que regalos o suerte, sino pura Gracia.

 

¿Qué es el Espíritu Santo?

Una vez regresé a mi fe, luego de andar por otras filosofías, fue momento de colocar mi mundo espiritual en orden: el sacerdote me recomendó que hiciera mi Confirmación, la cual no había hecho de adolescente. La Confirmación es el Sacramento donde se reciben los dones del Espíritu Santo, para hacerlo tomé un curso de formación donde escuché por primera vez su significado. No era la primera vez que escuchaba sobre estos atributos, pero sí lo que significaban en el contexto del Espíritu Santo, lo cual era diferente a todo lo demás que había estudiado fuera de la iglesia. Tampoco entendía bien lo que era el Espíritu Santo, sí, lo repetía a menudo, por ejemplo cuando me refería a un milagro: “es por obra del Espíritu Santo.” Pero ¿qué es? Luego aprendí que la respuesta no es “qué es el Espíritu Santo” sino Quién es. El Espíritu Santo no es una energía abstracta sino una Persona, la tercera Persona de la Trinidad; junto al Padre y junto a Jesús; los tres son Dios mismo. Esto lo cambia todo. En las palabras del Papa Francisco:

 “Creo en el Espíritu Santo que es Señor y da la vida”. La primera verdad a la que adherimos en el Credo es que el Espíritu Santo es Kýrios, Señor. Ello significa que Él es verdaderamente Dios como lo son el Padre y el Hijo, objeto, por parte nuestra, del mismo acto de adoración y de glorificación que dirigimos al Padre y al Hijo. De hecho, el Espíritu Santo es la tercera Persona de la Santísima Trinidad; es el gran don de Cristo Resucitado que abre nuestra mente y nuestro corazón a la fe en Jesús como el Hijo enviado por el Padre y que nos guía a la amistad, a la comunión con Dios» (1) Audiencia Papa Francisco 

Jesús estuvo cuarenta días físicamente con sus apóstoles luego de la resurrección, antes fue su defensor en la tierra, pero al subir al cielo, ocurrió algo maravilloso, Jesús enviaba al Espíritu Santo y ahora estaba en todas partes como guía y como defensor, tanto dentro de nosotros como de su iglesia. El próximo Domingo celebramos ese día que el Espíritu Santo llegó y se posó sobre nuestra iglesia representada por los apóstoles: el Espíritu Santo la sostiene, si lo permitimos, también Él nos sostendrá. El Espíritu Santo es el abogado de las cosas de Dios, es quién vela y nos revela la verdad, nuestro defensor. En las palabras de Jesús:

«Y yo le pediré al Padre que les mande otro Defensor, el Espíritu de la verdad, para que esté siempre con ustedes. Los que son del mundo no lo pueden recibir, porque no lo ven ni lo conocen; pero ustedes lo conocen, porque él permanece con ustedes y estará en ustedes. No los voy a dejar huérfanos; volveré para estar con ustedes.  Dentro de poco, los que son del mundo ya no me verán; pero ustedes me verán, y vivirán porque yo vivo. En aquel día, ustedes se darán cuenta de que yo estoy en mi Padre, y ustedes están en mí, y yo en ustedes.» (2) Juan 14 

Muchas personas no quieren escuchar sobre dones, quieren conseguir cosas que puedan tocar con sus manos : “quiero que mi esposo regrese, resolver los problemas económicos, conseguir una posición”. La mayoría estamos concentrados en conseguir lo que pensamos que nos dará los “frutos” de la paz y el amor, pero queremos hacerlo por nuestros propios actos olvidando que primero necesitamos regresar a Quién nos da la capacidad de tener los dones que traerán los frutos. Por ejemplo, para tratar de conseguir paz muchos van al revés, buscan la seguridad económica. Todos queremos los frutos, queremos el regalo, pero luego nos separamos de su dador de vida, el error es que queremos hacerlo por cuenta propia. Otro error es olvidar que el Espíritu Santo es Dios mismo, que cada regalo y cada don, es por Su Gracia, sin Él no pueden manifestarse en su totalidad, porque los dones y frutos son la consecuencia de tenerlo a Él, al Espíritu Santo. Buscar primero el Reino de Dios y luego todo llegará por añadidura.

Los 7 Dones del Espíritu Santo son :

La sabiduría

El intelecto

El consejo

La fortaleza

La ciencia

La piedad

El temor de Dios

 

«El espíritu del Señor estará continuamente sobre él, y le dará sabiduría, inteligencia,prudencia, fuerza, conocimiento y temor de Dios» Isaías 11 DHH

 

El Espíritu Santo es: «Dios, Señor y dador de Vida , fuente inagotable de la vida divina en nosotros , el agua viva que Jesús prometió a la samaritana para saciar por siempre la sed y colmar los anhelos más profundos y más altos del corazón humano al hacernos hijos de Dios, para que nuestra vida sea guiada, animada y alimentada por Él. El cristiano entonces es animado y (el Espíritu Santo) se muestra en sus frutos, que son el amor, la alegría, la paz, la comprensión, la servicialidad, la bondad, la lealtad, la amabilidad y el dominio de sí . El regalo mayor del Espíritu Santo es el de la vida misma, al convertirnos en verdaderos hijos de Dios.» (3) Audiencia Papa Francisco 

 

 

Hoy comencemos a tener una relación personal con el Espíritu Santo.

 

Por Sharon M Koenig

Esta semana escribiré diariamente sobre los dones y sus cualidades

(1)(3) Audiencias del Papa Francisco en www.romereports.com

(2) Versículo de Juan 14 en  https://www.biblegateway.com/passage/?search=Juan+14&version=DHH