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Día 10mo de Cuaresma : Para que Su Luz crezca en nosotros

En aquel tiempo, Jesús se llevó a Pedro, a Juan y a Santiago a la montaña, para orar. Se cuenta que mientras oraba, su rostro comenzó a cambiar, sus vestidos brillaban de blanco. De repente, Moisés y Elías, aparecieron a su lado en el mismo estado luminoso. Pedro y sus compañeros se caían de sueño y hablaban sin sentido.Todavía estaba hablando Jesús, cuando llegó una nube que los cubrió. Se asustaron , una voz desde la nube decía sobre Jesús: «Éste es mi Hijo, escúchenle, es el escogido.»

La nube, la luz, la voz de Dios es lo más cerca que ser humano ha estado de escucharle. Su luz nos quemaría, ver a Dios desde este estado puro nos destruiría, como Él mismo decía.

Muchos conocen la Resurrección pero pocos saben de esta historia de experiencia de transfiguración de Jesús, cuando la luz de Dios, las energías increadas, se hacen visibles por medio de la unión con el Padre y el Espíritu Santo. Según la ortodoxia cristiana, el propósito del ser humano más allá de la salvación, es imitar a Jesús hasta llegar a lo que ellos llaman zeosis o Theosis, donde el cuerpo y el alma se divinizan por medio de la relación con Dios, en otras palabras se santifican, es un concepto que no es muy conocido en el occidente, salvo por los santos que lo han logrado. No es ser dios, sino permitir que su luz nos vaya transformando en lo que es nuestro destino: ser Imagen y semejanza de Dios. La luz de los santos alrededor de la cabeza y el cuerpo incorrupto al morir son algunas señales. Muchos mártires, se cuenta que mantenían esta luz por horas después de muertos y sus verdugos se horrorizaban. En esta enseñanza, los bautizados ya son salvos, y nos referimos al cristiano como resucitado por medio de Jesús, un ser que ya camina con ciudadanía celestial en su ser, nada tiene que ganar, probar, pagar, ya Jesús le ha dado, por supuesto se necesita continuar cerca de Jesús siguiendo sus designios porque nuestro libre albedrío puede elegir perder lo ganado. La oración incesante, regresar por medio del arrepentimiento (metanoia) transformación de la mente, el permitir que la luz de Jesús queme todo lo que no es Él, es el primer paso.

Hoy hablaba con una amiga sobre lo difícil que es recibir esta luz sin ir a la Iglesia, al menos para mi. Es el alimento diario o semanal para el alma, son gotas de su amor que van transfigurando por medio de su alimento , y cambiando esas partes de nosotros que nuestra voluntad no puede arreglar, especialmente por medio de la comunión, hacer Los Padrenuestros y escuchar y leer su Palabra.  Somos como unas flores en un desierto, necesitamos mirar a la luz diariamente, pero necesitamos también su agua Viva, absorber la vida para poder dar fragancia y color, la belleza es el resultado de su exposición diaria. Se puede hablar de Dios, pero se necesita recibirle y orar en grupo para que se potencialice esta luz en nosotros .  Esta Cuaresma hagamos el esfuerzo de regresar a la iglesia, yo comencé con unos minutos frente al Altísimo, en silencio. No podía soportar mucho tiempo, esto cambió poco a poco, luego se convirtió en todo lo contrario: ya no puedo soportar mucho tiempo sin recibirlo.

 

San Lucas 9,28