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…y sobre el verdadero amor

 

No todos los amores son iguales. Reconocer el verdadero requiere tener a Dios en nuestro propio corazón, quien es el ejemplo más alto del amor. Una persona que no tenga a Dios en su corazón, es como un árbol sin un tronco fuerte; en los vientos tambaleará. ¿Cómo sabes cuando Dios está presente? Cómo sabemos cuando Dios es lo más importante en nuestras vidas; se reconoce por nuestros frutos, por lo que hablamos, por lo que inspiramos, por lo que hacemos .

¿Cómo te ama Dios? Así es el amor. El valor de familia ha pasado a segundo plano, pero es el ladrillo principal de la sociedad; para que perdure, la oración debe ser parte del hogar. Lo físico se termina, como el cuerpo, lo económico y los logros, en cambio la amistad crece, las conversaciones se enriquecen, el verdadero amor se engrandece. Amor por seguridad es un amor vacío, destinado a morir. El amor muchas veces se confunde con la pasión, pero el sexo sólo por placer sin un compromiso hasta la vejez, eventualmente trae dolor a alguna de las partes. La atracción no necesariamente es amor, cuando esa pasión pasa, puede ser reemplazada por otra, se necesita tener el amor acompañado de un compromiso y del valor de la honestidad como norte, para que éste pase la prueba del tiempo.

El amor tiene un propósito Divino, el matrimonio es un Sacramento, ambos deben tener claro que vendrán días difíciles. Si es algo que tiene arreglo, haz todo lo posible por sanarlo, busca ayuda, otras veces se necesita dejar ir, existen situaciones que no son negociables y no pueden perpetuarse, las adicciones,  la infidelidad,  el abuso, la maldad, la infelicidad crónica. Ora y entrega a Dios para saber el camino, para poder ver, nada puede ser más importante que Dios.

Si eres soltero/a , recuerda que para Dios en este tiempo eres como una joya valiosa, dedica más tiempo a Dios, hay tiempo para estar acompañado y hay tiempo para caminar en soledad, no en desolación porque con Dios nunca se está realmente solo. Dios tiene un propósito para cada etapa en la vida, agradecerlas todas. Dios es amor. Invítalo para que sea Él quien escoja la pareja para ti, mientras tanto descansa en Su paz y Su amor, uno que siempre te abrazará.

Sharon M Koenig

Autora del libro
Los Ciclos del Alma