paz

El secreto de la paz

Voy aprendiendo que la clave de la paz es no olvidar que estamos en este mundo, pero “no somos de este mundo” (Juan 17,14). La mayoría  va desmedidamente tras la seguridad equivocada: la seguridad sentimental, económica o la social. No es importante lo que otros piensen de ti, sino lo que Dios piense de ti, porque sólo Él conoce tu corazón. Habrán retos sin duda, pero si toda nuestra seguridad está depositada en lo perecedero, viviremos con ansiedad, muchos ahogando sus miedos en distracción, control y alcohol , pero si toda nuestra confianza está en el Padre y el Hijo, y Le demostramos, no sólo con palabras sino con obras desinteresadas; todo lo demás caerá en su debida perspectiva. En cambio si todas nuestras fuerzas van tras asegurar sólo nuestro éxito , beneficio y seguridad en la escala personal y social y no tras buscar nuestro don para dar nuestro servicio a Dios y a nuestros semejantes; nos estamos olvidando de lo esencial; que nuestro verdadero propósito es hacer La Voluntad de Dios, la cual no es para tu bien exclusivo, sino para todos por igual. Puede que se consiga calma momentánea, pero existe una paz que este mundo no puede dar.  El secreto de la paz es entregar todo en las manos de Dios, luego actuar con fe y con amor, buscar la paz de quien único puede darla. La paz no es una pausa, ni es calma, es un alivio que va más allá de lo físico.

La paz les dejo, mi paz les doy; no como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo. Jesús (Juan 14,27) 

Entonces soltar lo de abajo y mirar hacía arriba para pedir dirección y luego tener la humildad de escucharla. Más importante es tener la valentía de aceptarla.

Busca el Reino de Dios y todo lo demás te llegará por añadidura. Jesús  (Mateo 6,33)

Lecciones del libro

Las 12 promesas del alma, por Sharon M Koenig (HarperCollins Español 2016)