ser querido

Si has perdido a un ser querido


Nada de lo que aquí escriba puede evitar la tristeza que se siente cuando un ser querido parte antes que nosotros.  La tristeza es inevitable y natural, pero el sufrimiento puede evitarse o al menos no prolongarse cuando comprendemos que lo que llamamos “muerte” es verdaderamente un renacimiento, un regreso y la consecución de una misión que ha llegado a su termino.

Es natural sentir las emociones profundamente y pasar por el duelo, de hecho es importante para nuestra sanación. Lo que no es natural ni beneficioso para el alma del que partió, ni para la nuestra, es el aferrarnos al ser que ya se fue; esto sería la negación de un orden.  El sufrir, que es el resistir la muerte, viene de no aceptar. La intensidad del sufrimiento, no logrará cambiar la realidad de la partida. No podemos morir con el que se ha ido, ni tampoco sufrir indefinidamente apegados a la vida antes de su partida; inclusive para algunos,esto puede convertirse en una puerta de escape , para no enfrentar su propia vida y así evitar vivir la nueva realidad.

Es importante recordarles con amor, como a un viajero que ha partido a un país no muy lejano y al que volveremos a ver, pues antes o después, tendremos el mismo destino.

Si lo vemos de la perspectiva de que somos almas eternas cumpliendo ciclos y que para vivir en este planeta tuvimos que adoptar un traje temporero con fecha de expiración, un traje terrenal cuya naturaleza es impermanente y perecedera, tendremos la oportunidad de sentir paz y vivir plenamente.

Resistir la muerte, es como si un pez resistiera el mar o las aves, el viento.

Para llegar a hacer la paz con el concepto de la muerte, primeramente debemos internalizar que es completamente natural dejar este plano en cualquier momento y bajo cualquier circunstancia, incluyendo los presuntos “accidentes”, pues ellos son parte de un plan, aunque no lo parezca. Cada cual tiene su día y su momento, ni un minuto más, ni uno menos, y la forma en que sucede y cuando sucede, es igualmente parte del orden. La muerte no se puede forzar, no se puede predecir, tampoco se puede provocar; esto sería una violación de las leyes y el orden. No hay nada que puedas hacer para evitarla cuando llega el momento, entonces por qué angustiarnos.

Cuando experimentes una pérdida, mira a tu alrededor, agradece y no des la espalda a quienes todavía están a tu lado.

Cómo vencer el miedo a la muerte

El que teme a la muerte, igual le teme a la vida.

Necesitamos saber morir, para poder vivir. Perder el miedo a la muerte ocurre cuando se vive en la certeza de que la eternidad nos pertenece, esto se logra por medio de una profunda fe, que es a su vez la consecuencia de la conexión con Dios.

La solución es dar prioridad al trabajo espiritual diario en nuestras vidas para por medio de nuestra conexión con Dios, es lo que comparto en el libro Las 12 promesas del alma, una guía para crear la fortaleza espiritual necesaria para enfrentar  cualquier perdida terrenal, que es parte de nuestra experiencia natural e inevitable y nos incluye a todos, desde las células hasta las galaxias; se llama “evolución.”

Debemos estar preparados, no esperar lo peor, ni vivir temiendo y pensando en la muerte constantemente, eso es obsesión y no te dejará disfrutar de la vida, sino estar conscientes de que es lo natural y elegir actuar con consciencia en el presente. No dejar nada por hacer, ni nada por decir. Si se vive en consciencia, en amor y en perdón, sabiendo que existe un Dios que te proetge, esto es la clave de vivir en paz y sin miedo a la muerte, pues siempre estaremos listos y prevenidos cuando nos llegue o les llegue el momento a nuestros seres queridos, de graduarse de la universidad terrenal.

Orar: “Dios, te entrego mis sentimientos ,mis miedos y todas mis emociones, te entrego a mis seres queridos, sana mi alma, y enséñame a aceptar y a tener paz antes los cambios inevitables que experimentamos en la vida, entendiendo que siempre estoy protegida y mis seres queridos también, no importa el plano de existencia donde se encuentren.”

Amén

 

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Del libro

Libro Las 12 promesas del alma